La cojera en perros puede deberse a causas benignas y transitorias, como esguinces, luxaciones, pequeños cortes o laceraciones, problemas de uñas, quistes interdigitales, u otras más complicadas, como rotura de huesos, panosteitis o artrosis canina. En todo caso si la cojera de perro persiste más de 48 horas es necesaria una radiografía para mostrar la extensión del daño y optar por el tratamiento más adecuado.